DOLOR Y LESIONES EN LA PRACTICA DE YOGA

INRODUCCION. YOGA Y LESIONES

Es necesario conocer y comprender las cuasas o el origen del dolor en la práctica del yoga así como el manejo de lesiones existentes o la posibilidad de evitar lesiones potenciales al practicar posturas de yoga.

Como norma debemos evitar el dolor al realizar las asanas que suponen la realización de una actividad física.

¿Porque se produce el dolor? ¿Qué significa la palabra lesión?

Cada persona tiene un historial, una genética, unos patrones que van a afectar la práctica del yoga y la posibilidad o existencia de lesiones. Las personas se acercan al yoga con todo un historial, con unos hábitos de trabajo o bien tras años de realizar diferentes prácticas deportivas…

Toda ésta historia personal  ha podido crear determinados patrones (unos favorables y otros desfavorables). Cambiar los patrones alterados (desequilibrios) es algo que puede requerir tiempo y trabajo. Lleva su tiempo modificar patrones adquiridos que puede conllevar estirar algunos músculos, fortalecer otros, balancearlos a menudo. No sirven las recetas para todo el mundo ya que cada persona tiene su problemática o su contexto que el experto deberá saber manejar.

A veces el dolor puede provenir de la debilidad de las partes blandas pero no siempre el dolor deriva de debilidad. Por eso no siempre fortalecer es la solución, tampoco  estirar los tejidos en exceso. El equilibrio es el camino más adecuado habitualmente.

El dolor es una señal de alarma. El dolor lo sufre y lo experimenta el alumno o practicante; el profesor no ve el dolor. Por eso es responsabilidad del practicante no ir más allá de los límites. El profesor debe escuchar al alumno y ser capaz de ofrecer las herramientas para mejorar sus posibles lesiones y sobre todo evitar la ocurrencia de lesiones.

Se define lesión como daño estructural, dolor  o pérdida de la sustentación (por ejemplo un esguince de tobillo o de un dedo). Puede haber signos inflamatorios: inflamación o hinchazón, rojez, dolor. Disconfort y dolor puede tambien significar la existencia de lesión.

Debemos dirigir la práctica hacia minimizar el dolor que pueda sentir el alumno. Es importante no ser competitivos (con nosotros o con los demás); debemos de tratar de saber cuales son los objetivos de la práctica del yoga. No es aconsejable practicar solamente utilizando videos. La fatiga, las distracciones, a práctica excesiva, desequilibrada o inconstante, sin adaptarla al nivel de energía tambien puede favorecer lesiones.

COMO PREVENIR LAS LESIONES

Cultivando la consciencia y la atención a lo que está sucediendo en cada momento, sintiéndose bien manteniendo un equilibrio entre el esfuerzo y el confort. Debemos de conocer y escuchar nuestro cuerpo, conocer nuestros patrones. Es normal no lograr una postura o alineamiento perfectos.

Nuestros músculos pueden estar doloridos al practicar ciertas posturas o posturas nuevas.

Se pueden desencadenar a veces puntos gatillo: son puntos que ocasionan dolor en zonas distantes (dolor referido). Deberemos remitir el practicante a un profesional cualificado en el tratamiento del dolor.

Cuando el dolor mejora con la práctica se trata de partes blandas: tejido conectivo o músculos. Al enfriarse nuevamente puede regresar el dolor.

El dolor agudo tiende a referirse a ligamentos o articulaciones o la compresión de un nervio. Puede ser un aviso de una posible lesión. Si el dolor empeora con la práctica nos encontramos con una lesión.

Como profesores lo primero que debemos hacer es observar. Quizás está reteniendo la respiración o contrayendo la cara. Puede haber inconveniente tanto en la entrada como en la salida o permanencia en la postura o en varias de ellas.

Procederemos a realizar aquellas modificaciones o variaciones necesarias para ayudar a la ejecución de una postura o llevarla a cabo sin que ocasione dolor.

By | 2019-04-12T09:46:46+00:00 abril 6th, 2019|Anatomia, Blog|0 Comments

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